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El ajedrez de Higinio: Si Izcalli es intocable, Tultitlán será la ofrenda para Ale Del Moral

Héctor M. Valdés "El Escriba" · 24/04/2026 17:25 · 149 vistas
El ajedrez de Higinio: Si Izcalli es intocable, Tultitlán será la ofrenda para Ale Del Moral

Daniel no va soltar; los de casa siempre son sacrificables

Tlalnepantla, Edomex. — En la política mexiquense, los vacíos no existen y los favores siempre se cobran con territorio. La reciente metamorfosis de Alejandra del Moral, quien dejó atrás su militancia tricolor para orbitar en la ógida de la Cuarta Transformación, trajo consigo una factura altísima que alguien tiene que pagar. Y ante la imposibilidad absoluta de entregarle su natal Cuautitlán Izcalli, el Grupo Texcoco ha puesto los ojos en el municipio vecino: Tultitlán.

Para nadie es un secreto en los pasillos de Toluca que Izcalli es una fortaleza blindada. El municipio 121 es el bastión indiscutible de "Los Puros", la facción guinda comandada por Daniel Serrano Palacios. Con la victoria electoral consolidada, Serrano ha dejado claro que en Izcalli no hay derecho de admisión para exgobernadores ni para exiliados del PRI, cerrándole la puerta en la cara a cualquier intento de "Mexiquenses de Corazón" por cederle esa plaza a Del Moral a manera de bienvenida.

Ante esta pared de concreto político, el Dr. Higinio Martínez, estratega mayor y líder de "Mexiquenses de Corazón", tuvo que recalcular la ruta. Su objetivo es claro: mantener a Alejandra del Moral dentro de su esfera de influencia y evitar que otras tribus de Morena la capitalicen. ¿La solución? Sacrificar a los suyos.

Trascendió en las últimas horas que Martínez ha decidido arrebatarle el control de Tultitlán a quien hasta hoy era considerada su "hija predilecta" políticamente hablando: la alcaldesa Elena García Martínez. A pesar de la lealtad y los años de control que García ha mantenido en la demarcación, en el pragmatismo de Higinio los afectos pesan menos que los acuerdos cupulares.

Los números detrás de la traición

La elección de Tultitlán no es una casualidad geográfica ni un simple premio de consolación; es un cálculo financiero y demográfico fríamente ejecutado para satisfacer las expectativas de la excandidata a la gubernatura.

Tultitlán ofrece a Del Moral un escenario casi idéntico al de su añorado Izcalli. Mientras Cuautitlán Izcalli ronda los 555 mil habitantes, Tultitlán le pisa los talones con poco más de 516 mil residentes. Pero lo que verdaderamente importa en las mesas de negociación es el peso económico. Tultitlán maneja un Presupuesto de Egresos que supera los 2,600 millones de pesos anuales (muy cercano a los más de 3,500 millones de Izcalli), alimentado por uno de los corredores logísticos e industriales más importantes del país (la zona de la Vía José López Portillo y el Circuito Exterior Mexiquense).

Para Alejandra del Moral, operar en Tultitlán significa mantener una base de poder en el Valle de México, con un músculo financiero formidable y a solo unos kilómetros de su zona de confort original. Para Elena García, significa el amargo sabor del exilio en su propia casa, cediendo la estructura municipal, la tesorería y las direcciones clave a los cuadros que Del Moral traerá consigo.

En la política del Estado de México, la lealtad tiene fecha de caducidad. Hoy, Elena García aprende la lección más dura del catecismo higinista: cuando se trata de acomodar a los nuevos aliados, no hay hijo predilecto que no pueda ser sacrificado en el altar del pragmatismo. Tultitlán tiene nueva dueña, aunque la boleta no lleve su nombre.

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