Tras competir por la gubernatura del Estado de México bajo la alianza PRI-PAN-PRD, Del Moral no logró el triunfo y, en menos de un año, anunció su salida del PRI. Su posterior incorporación al gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum marcó un giro político significativo que ha sido cuestionado por la rapidez y el contraste con su discurso previo como opositora.
En meses recientes, su presencia en eventos ligados a Morena ha sido constante. Aunque no existe confirmación oficial sobre una candidatura, su actividad pública ha sido interpretada como un intento de reposicionamiento anticipado. Para críticos, este tipo de movimientos no responde a una redefinición ideológica clara, sino a la búsqueda de vigencia política tras una derrota electoral.
Un factor que refuerza esta percepción es su cercanía con Higinio Martínez, uno de los actores con mayor influencia dentro de Morena en el Estado de México. Esta relación ha sido vista como indicio de que su posible candidatura podría depender más de acuerdos internos que de una construcción política desde la ciudadanía, lo que alimenta cuestionamientos sobre la transparencia en la selección de perfiles.
El contexto interno de Morena también añade presión al escenario. Con múltiples aspirantes y corrientes disputando espacios rumbo a 2027, la eventual inclusión de figuras provenientes de la oposición genera tensiones y críticas entre militantes, quienes ven en estos movimientos una contradicción con los principios que el partido ha promovido.
Analistas coinciden en que este tipo de reacomodos, aunque comunes en la política mexicana, tienen un costo reputacional. La percepción de que los cambios de partido obedecen a cálculos estratégicos más que a convicciones puede debilitar la credibilidad de los actores involucrados y profundizar el escepticismo ciudadano.
En este sentido, el caso de Alejandra del Moral no solo refleja una trayectoria individual en transformación, sino también una dinámica más amplia donde las fronteras ideológicas se diluyen. Más que consolidar un nuevo proyecto político, su posible candidatura abre preguntas sobre la congruencia, la legitimidad y el papel de los acuerdos de poder en la definición del rumbo político en el Estado de México.